lunes, 28 de noviembre de 2011

Cicerón sobre Catilina

Cádiz a 29 de noviembre de 2011

Un barco en cuya tripulación ha hecho mella la falsedad, está predestinado al motín, al hundimiento o a la deriva.

Efectivamente, la sucesión de pactos urdidos en sede parlamentaria haciendo uso de la maquinaria habitual de la forma democrática; manifestada por unos en forma de propuesta y por otros en forma de apoyo incondicional al margen de presiones, representa una serie sucesiva de Golpes de Palacio o Constitucionales; que son la consecuencia del deseo de mantener las posiciones de poder alcanzadas de una u otra forma.

Ocurre, que en nuestra joven democracia existe la concepción generalizada de que el Golpe de Estado es, en su concepción natural, asestado contra el Gobierno plenamente instaurado, por parte de sectores de la sociedad que poseen medios o recursos para poder llevarlo a cabo. Estos son: Destinados Militares, Cuerpos de Seguridad del Estado, y en definitiva cuerpos armados que tienen la posibilidad de este modo de hacer uso de la fuerza y de la violencia para alcanzar sus objetivos.

Estos grupos, en desacuerdo con la forma de gobierno establecida, deciden ejecutar, a veces con éxito y a veces sin él; el Golpe que genere una remoción en los poderes que han asumido posturas o posiciones con las que se encuentran disconformes. A esto es a lo que se conoce como Golpe de Estado. Pues bien, en nuestro actual período democrático sólo se ha producido uno, un golpe de estado, que además quedó en intento. Es el conocido como Golpe del 23F, ejecutado y encabezado por el Ex-Teniente Coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero Molina.

De esta forma, y siendo este el hecho más destacado y ampliamente discutido y discutible, sobre el que incluso se manifiesta frecuentemente que aún se desconocen algunas o muchas de las verdaderas causas que lo desencadenaron. Y al que se le erige en hecho fundamental durante la transición, por cuanto tuvo la consecuencia de justificar la autoridad del Jefe del Estado como árbitro y moderador de conflictos en defensa de la instauración de nuestra forma Monárquica y Parlamentaria. Se crea sobre la conciencia popular la idea, enmarcada en una democracia incipiente o joven aún, de que el golpe de estado es algo que llevan a efecto aquellos que están lejos de poder ser considerados como demócratas, y que lo asestan en exclusividad a través de la violencia de las armas, contra el Gobierno del Estado.

Empero, la realidad que se puede desconocer por su falta de difusión o porque es menos evidente que el hecho de que un señor entre en sede parlamentaria al conocido grito de —"¡Quieto todo el mundo!…¡al suelo!…¡al suelo!…tac…tac, tac, tac…tacatacatacataca….etc—; es que el Golpe contra la libertad del hombre, está lejos de circunscribirse a estos sectores de la sociedad, y lejos ser ejecutado en exclusiva contra el poder establecido.

Aparecen así las figuras del Golpe de Palacio o Golpe de Estado Constitucional, cuya gravedad es aún mayor si cabe por su cualidad de aparecer desapercibida ante una sociedad que en muchos casos puede encontrarse desatendida por el bombardeo masivo de muchos medios de comunicación, a veces interesados y a veces contradictorios, que lejos de informar sobre los verdaderos acontecimientos y sobre el alcance de los mismos; se dedican a ejercer de publicitarios de las "marcas" a través de las cuales esperan en un futuro resultar beneficiados, contribuyendo con este comportamiento al fraude democrático al que se somete a una población a la que además se le limitan sus canales de comunicación por medio de la conocida red de redes.

Estos hechos, son susceptibles de compleja reflexión en nuestra sociedad actual. Una sociedad que procede de una Guerra Civil, de una Dictadura Militar de posguerra y de un relativamente corto período de desarrollo democrático. Empero, nuestro caso es más singular aún si cabe, quizá inaudito. En nuestro caso, el Golpe de Palacio o Constitucional, lo ejerce el propio Gobierno apoyado por la Oposición y con efectos contra un pueblo desarmado, incomunicado y desinformado e intoxicado por una nube propagandística interesada y partidaria del inmovilismo a todos los niveles; ejecutada por designación propia a través de unos medios de comunicación que se arrogan el derecho de autoproclamarse en cuarto poder inamovible y encubridores de una verdad dictatorial emasculada y antidemocrática. 

Esta modalidad de Golpes que en definitiva se ejecutan contra la libertad de los hombres, el decir, los golpes de palacio, son frecuentes en aquellos gobiernos que han alcanzado sus posiciones de poder político mediante la ejecución de golpes de corte violento o militar. Pues bien, en los Gobiernos constituidos por estos medios, suelen sucederse éstos, entre los propios miembros del gobierno. Parece que se sigue de alguna forma la línea a través de la cual se alcanzó el poder.

Es decir, un grupo armado o violento, por medio del ataque asesta el Golpe de Estado y una vez logrado su objetivo que es el Gobierno, parece que sigue aquejado de la misma inercia. Es como si sus integrantes, a partir de ese momento estuviesen lejos de concebir la consecución del poder político de otra forma; y es por eso que una vez adquirido el Gobierno por los violentos, deja de tener sentido el nuevo golpe de igual índole, sin embargo, la inercia hace que los diferentes golpes se vayan sucediendo en esta ocasión entre ellos mismos, encontrándonos así con la figura del golpe de palacio.

Lo inaudito en nuestro caso es que se trata de golpes asestados por el propio Gobierno, apoyado en este caso por la Oposición. Determinando mediante una serie sucesiva de golpes constitucionales la imposibilidad de que por los medios habituales pueda surgir del pueblo la emanación del nuevo poder, que es lo sano, lo natural y lo recomendable además de lo establecido en nuestra Ley Primera. 

La consecuencia lógica de este apaño legislativo desde el poder, contraviniendo las propias normas y costumbres que deben ser naturales en una democracia que goce de relativa buena salud, es la corrupción de la propia naturaleza del hombre, al que se le impide desarrollar lo que es un derecho y un principio natural. Subsecuentemente, la sociedad lanza piedras al cielo e intenta recogerlas con la cabeza sin dejar que se le escape una. Se trata de una regresión hacia épocas que pueden remontarse más allá del hombre de Cro-Magnon, incluso a etapas prehomínidas. 

Es el surrealismo aplicado a la democracia que en definitiva supone una vulneración flagrante de la Constitución. Se trata pues de una verdadera Dictadura disfrazada de democracia y son los dos "líderes" de los dos grupos mayoritarios los responsables de haberla perpetrado. Ambos grupos se reparten el tiempo de permanencia en el poder, asestando continuamente golpes contra el pueblo, cuando sienten que éste se está apartando de sus manos. De esta forma se imposibilita que el poder pueda emanar del pueblo, dado que cuando se percibe que éste se encuentra en proceso de emanación se recurre al golpe de palacio utilizando los mecanismos y resortes institucionales en un claro acto de abuso de autoridad conferida por el mecanismo de la democracia.

En definitiva, una dictadura enmascarada, en tanto, que la oposición pacta con el Gobierno la alternancia en el poder y ejecuta el mantenimiento del mismo mediante sucesivos golpes pactados a propuesta del Ejecutivo que son apoyados por el líder de la oposición. Se produce de este modo la opresión sobre un pueblo a quien se le impide que pueda acceder a puesto alguno. Sin duda, lo nuestro, ha dejado de ser una democracia. Dejó de serlo en el momento en el que se pervirtieron las normas sin dar importancia alguna a los hechos.

Por otro lado, en las dictaduras, siempre hay partidarios de las mismas. Suele ser gente interesada a las que bien poco les importan los principios o la libertad.

Las encuestas rápidas de opinión que llevan a efecto muchos medios, son interesadas en extremo y están polarizadas de forma muy notoria. Considero que pretenden crear una corriente de opinión en las que se difunda que la tendencia de voto va a ser una determinada. Se crea de esta forma una marea en la que muchos que se encuentran ante la "cuestión electoral", decidan votar con la corriente generalizada, pues es sabido que a nadie le gusta ser perdedor, y muchos prefieren votar a quien creen que será el caballo ganador; con lo que se crea artificialmente una intención de voto determinada e interesada que nada tiene que ver con la democracia ni con la libertad sino más bien con el pastoreo.

Escipión mandó matar a Tiberio Graco por hacer lo mismo que han hecho estos señores con la Constitución. Es la misma cosa; se trata de que alguien que está en el poder so pretexto de que lo reformado es poco importante, acometen la reforma constitucional así, por la buenas, lo cual es un hecho lejos de poderse considerar poco grave. Y la consecuencia del mismo es la transformación de un Estado de Derecho en una Dictadura.

Catilina era un señor parecido a nuestro señor Rodríguez, siempre estaba maquinando hacer daño a la república y pervertiéndolo todo, en definitiva se comportaba de un modo comparable a como pudiese hacerlo un adicto al crimen. Y ocurrió que después de que Marco Tulio Cicerón escribiese su "Primera Catilinaria", Catilina se marchó de Roma ese mismo día, fue de alguna forma invitado a abandonar el país, tras la enunciación que  Marco Tulio hizo de su discurso en el Senado.

Un saludo, J. M. Mora


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