viernes, 1 de diciembre de 2017

LA DEMOCRACIA COMO FÓRMULA LEGAL PARA LA PRÁCTICA DEL GENOCIDIO

LA DEMOCRACIA COMO FÓRMULA LEGAL PARA LA PRÁCTICA DEL GENOCIDIO (Viernes 1 de Diciembre de 2017)

Si La Patria es el último refugio de los cobardes, La Democracia es el primero.

Vamos a hablar de la Corona y de todos los Presidentes desde la Transición española y planteamos que son responsables de un delito de Genocidio que debe ser castigado con una pena de entre 8 y 15 años de cárcel.

El genocidio se incorporó al código penal de España en 1971 (cuatro años antes de la muerte de Franco). La Ley orgánica del poder judicial de 1985 (Ley Orgánica del Poder Judicial, Ley Orgánica 6/1985) otorga a los tribunales españoles la jurisdicción sobre los actos cometidos fuera de España donde la conducta violaría la ley española si se cometiera en España o incumple las obligaciones derivadas de los tratados internacionales. La ley otorga a los tribunales españoles jurisdicción sobre otros delitos que los tratados internacionales exigen que España procese, incluidos el genocidio y el terrorismo, y en los que los tratados exigen que España procese tales delitos.

La Asociación de Familiares de Víctimas del Genocidio de Paracuellos del Jarama presentó en 1998, al amparo del proceso emprendido en España contra el ex dictador chileno Augusto Pinochet, una querella ante la Audiencia Nacional contra Santiago Carrillo, el PCE, el PSOE, la Comunidad de Madrid y el Estado español por delitos de genocidio, torturas y terrorismo. La querella se refería a unos hechos conocidos como las Matanzas de Paracuellos, una serie de asesinatos masivos organizados durante la Batalla de Madrid, en el transcurso de la Guerra Civil Española y que llevaron a la muerte a miles de presos considerados opuestos al bando republicano.

Sin embargo, el juez Baltasar Garzón rechazó de plano la querella alegando diversas razones subjetivas.

Empero, el infrascrito no se refiere a las matanzas de Paracuellos del Jarama sino a la implementación de medidas políticas, principalmente en el marco económico que tienden a la desaparición y sustitución de la población española ininterrumpidamente desde la muerte del Caudillo. Alcanzan las cifras de baja natalidad parámetros de 7 millones de descenso análogos al exterminio durante la etapa nazi. Es decir, cuando como consecuencia de la implementación de unas medidas políticas se obtiene como consecuencia que se tiende a impedir el género de vida de la población y su reproducción, y constatado mediante décadas que esto es así y con la previsión de seguir siéndolo, no se da marcha atrás en la puesta en práctica de estas medidas se puede deducir que existe una intención o ánimo, es decir, un propósito determinado; en este caso el Genocidio de una población.

Fundamento Legal:

Artículo 607 del Código Penal español Código Penal, Libro II Título XXIV Delitos contra la Comunidad Internacional CAPÍTULO II, Delitos de genocidio -

Artículo 607.

1. Los que, con propósito de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, perpetraren alguno de los actos siguientes, serán castigados:

1) Con la pena de prisión de quince a veinte años, si mataran a alguno de sus miembros. Si concurrieran en el hecho dos o más circunstancias agravantes, se impondrá la pena superior en grado.

2) Con la prisión de quince a veinte años, si agredieran sexualmente a alguno de sus miembros o produjeran alguna de las lesiones previstas en el artículo 149.

3) Con la prisión de ocho a quince años, si sometieran al grupo o a cualquiera de sus individuos a condiciones de existencia que pongan en peligro su vida o perturben gravemente su salud, o cuando les produjeran algunas de las lesiones previstas en el artículo 150.

4) Con la misma pena, si llevaran cualquier medida que tienda a impedir su género de vida o reproducción, o bien trasladaran por la fuerza individuos de un grupo a otro.

5) Con la de prisión de cuatro a ocho años, si produjeran cualquier otra lesión distinta de las señaladas en los números 2. y 3. de este apartado.

2. La difusión por cualquier medio de ideas o doctrinas que nieguen o justifiquen los delitos tipificados en el apartado anterior de este artículo, o pretendan la rehabilitación de regímenes o instituciones que amparen prácticas generadoras de los mismos, se castigará con la pena de prisión de uno a dos años.

--- Artículo 149. El que causare a otro, por cualquier medio o procedimiento, la pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro principal, o de un sentido, la impotencia, la esterilidad, una grave deformidad, una grave enfermedad somática o psíquica, será castigado con la pena de prisión de seis a doce años.

Artículo 150. El que causare a otro la pérdida o la inutilidad de un órgano o miembro no principal, o la deformidad, será castigado con la pena de prisión de tres a seis años. ----------------------------------

Jurisdicción El genocidio se incorporó al código penal de España en 1971. La Ley orgánica del poder judicial de 1985 (Ley Orgánica del Poder Judicial, Ley Orgánica 6/1985) otorga a los tribunales españoles la jurisdicción sobre los actos cometidos fuera de España donde la conducta violaría la ley española si se cometiera en España o incumple las obligaciones derivadas de los tratados internacionales.

La ley otorga a los tribunales españoles jurisdicción sobre otros delitos que los tratados internacionales exigen que España procese, incluidos el genocidio y el terrorismo, y en los que los tratados exigen que España procese tales delitos. (Ver "Los procedimientos penales contra los represores chilenos y argentinos en España: un breve resumen, 11 de noviembre de 1998, http://www.derechos.net/marga/papers/spain.html o los enjuiciamientos penales españoles usan el derecho internacional de los derechos humanos para luchar" Impunidad en Chile y Argentina Prof. Richard J. Wilson, http://www.derechos. org/koaga/iii/5/wilson.html)

ONU:

Ver;

3º PERÍODO DE SESIONES (1948-1949). NÚMEROS DE LAS RESOLUCIONES QUE ATAÑEN AL DELITO DE GENOCIDIO: A/RES/260(III)A-C, A/RES/260(III)C, A/RES/260(III)B, A/RES/260(III)A. LA COMISIÓN FUE LA C.6 Y EL TEMA EL NÚMERO 32. LA FECHA FUE EL 09 DE DICIEMBRE DE 1948. ACTA DE LA SESIÓN/FECHA/COMUNICADO DE PRENSA (EN INGLÉS)/VOTACIÓN: A/PV.179 DE 09 DE DICIEMBRE DE 1948. EL PROYECTO DE RESOLUCIÓN FUE EL A/760 Y CORR. 1-2. Y LOS TÍTULOS: PREVENCIÓN Y SANCIÓN DEL DELITO DE GENOCIDIO; APLICACIÓN DE LA CONVENCIÓN PARA LA PREVENCIÓN Y LA SANCIÓN DEL DELITO DE GENOCIDIO A LOS TERRITORIOS NO AUTÓNOMOS; ESTUDIO POR LA COMISIÓN DE DERECHO INTERNACIONAL DE LA CUESTIÓN DE UNA JURISDICCIÓN PENAL INTERNACIONAL; APROBACIÓN DE LA CONVENCIÓN PARA LA PREVENCIÓN Y LA SANCIÓN DEL DELITO DE GENOCIDIO Y TEXTO DE LA MISMA.

J. M. Mora

¿La Democracia es un sistema deseable en teoría e ineficiente en la práctica; o también posee deficiente e indeseable teoría?

Desenmascarar la Democracia resulta difícil en un marco en el que los medios de comunicación la proclaman a los cuatro vientos como el summum de la humanidad. Empero su retórica se sustenta sobre ideas presentadas de forma que pueden considerarse deleznables y sobre las cuales intentaremos ofrecer luz. Comencemos por establecer si se trata de una ideología.

Veamos:

1. El DLE define el término ideología y en su primera acepción dice; Conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona, colectividad o época, de un movimiento cultural, religioso o político, etc.

Efectivamente, dentro de lo que Gustavo Bueno llamaría nebulosa ideológica, encontramos que son varias las ideas centrales que sostienen el argumento democrático; el Derecho de Voto, el derecho de Elegir, la Libertad, la Igualdad, la Mayoría… Suponen axiomas dentro de la ideología democrática.

Establece Gustavo Bueno una diferencia sustancial entre los conceptos de Ideología y Filosofía y dice; que mientras que en la filosofía se presentan unas proposiciones, declaraciones o premisas sobre las que se construye un argumento de corte abstracto, es decir, relativo a las ideas o metafísico, los cuales van a servir para poner en práctica una dialéctica de modo que a través de ella podamos llegar a un entendimiento con nuestro interlocutor, el cual a su vez presentará sus propios criterios. En la ideología éstas proposiciones no son discutibles sino que se presentan como axiomas, es decir, se comienza una argumentación sobre unas ideas preestablecidas que no admiten discusión.
En este sentido, señala Gustavo Bueno que a diferencia de la filosofía que persigue una comprensión de tipo universal, en la ideología el cuerpo de ideas sobre la que se construye el argumento se presenta por oposición a un pensamiento que es distinto, no aceptándose la discusión que atañe a los axiomas que se dan por seguros en la ideología democrática en este caso. Éstas dos cuestiones pueden ser muy útiles a la hora de identificar la condición de ideología que presenta el argumento democrático en el que varias de sus ideas centrales se dan como indiscutibles como por ejemplo: la voluntad debe ser la de la mayoría, el derecho de voto representa la libertad, no se ve nada obscuro en el hecho de elegir personas sea para lo que fuere, etc.

¿Es posible comprar un cuarto de kilo de derecho de voto, de libertad, de igualdad, de mayoría? No. Se trata de cuestiones intangibles, inmateriales o metafísicas, es decir, de ideas; mencionaré esta cita de Voltaire por si puede ofrecer claridad en torno a qué es metafísica: «Cuando de aquel que habla y aquel a quién habla, ninguno de los dos entiende lo que significa, entonces podemos decir que eso es metafísica». Voltaire.

En orden a proseguir con nuestra observación que pretende clarificar si la democracia es una ideología, el destacado postestructuralista Jean-Francois Lyotard en el contexto de la postmodernidad señala acerca de los metarrelatos que; «…todo intento de realizar políticamente un sistema ideológico lleva en su interior el germen del totalitarismo…» y puntualiza: …,es decir, que la determinación de la pluralidad a partir de un solo punto de vista que se impone por todos los medios posibles encierra un carácter totalitario».

Veamos también éste resumen sobre la obra de Gustavo Bueno, La democracia como ideología: «El artículo se adentra en la cuestión de la democracia entendida como sistema de ideologías que envuelven el funcionamiento de los sistemas políticos democráticos realmente existentes. Su misma definición como «gobierno de todos» comienza siendo ideológica por cuanto da por probada la superior legitimidad de una mayoría para representar a la totalidad. Pero además de ser débiles los argumentos en que se apoya tal supuesto, la propia determinación de las mayorías descansa en criterios aritméticos arbitrarios. Tras presentar una clasificación de las ideologías democráticas, advierte de la peligrosa tendencia de la idea de democracia a convertirse en una metafísica de cuño hegeliano que, al modo de la Autoconciencia, pretenda erguirse en destino humano y culminación de la historia».

Por su parte Benjamin Frankin lo expresa de forma muy clara: La democracia son dos lobos y un cordero votando para decidir qué se va a cenar; mientras que la libertad es el cordero, bien armado, impugnando la votación.

En efecto, con respecto a la que en lo sucesivo me referiré como ideología democrática, encontramos como argumento central la superioridad y protección determinada por ley de aquellos que están en mayoría aún cuando se trate de una pura cuestión aritmética y no real.

Ahora bien, si la naturaleza dota de más elevadas virtudes de cualquier índole a un individuo que a otro porque nos hace diferentes, no es vano pensar que quienes destacan por éstas son menos, es decir, están en minoría. Bueno será por tanto que aquellos que sean mejores sean también menos y los otros más. Esto no constituye ningún problema puesto que el hecho de ser más numerosos ya representa per sé una ventaja respecto a los minoritarios. Entonces, ¿por qué ha de establecerse una ventaja artificial añadida a aquellos que ya poseen la de la superioridad numérica determinando que se hará lo que diga la mayoría? Craso error de precepto que muestra lo engañoso de esta ideología llamada democracia.

Llegados a este punto, podemos iniciar el estudio de las principales ideas sobre las que se sustenta esta ideología como son: El Derecho de Voto, La voluntad de la Mayoría, La Libertad, La Igualdad.
En un análisis somero sobre el Derecho de Voto, encontramos ya en una primera observación el orden cronológico según el cual los diferentes países de Europa van otorgando este proclamado derecho a sus ciudadanos, siendo que coincide el uso de esta ideología como forma de gobierno en riguroso orden, con los países que desde tiempos remotos han demostrado ser más xenófobos y racistas, y así tenemos que son: entre 1906 y 1928; Finlandia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Rusia, Austria, República Checa, Eslovaquia, Estonia, Hungría, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, Suecia, Irlanda, Lituania, Rumanía, Reino Unido…


Mediante el Voto el ser humano se arroga el derecho de excluir a otros seres humanos. Sí, digo excluir porque si atendemos al significado del vocablo elegir encontramos que elegir significa escoger. Escoger que procede del latín y se compone de dos conceptos ex y colligere, es decir, dejar fuera y tomar, por lo tanto da igual decir derecho de voto, que derecho de exclusión puesto que ambas acciones se ejercen de modo simultáneo siendo indisociables. Sugiero, que está bien que una persona pueda elegir aquel coche que le gusta o qué vestido ponerse pero elegir personas resulta una cosificación del ser humano que aunque sea voluntariamente se somete a ser elegido, aun cuando lo haga para ser escogido como gobernante. Lo que debe llamar la atención es que el hecho de que poder elegir seres humanos como sistema de gobierno supone per sé la violación de la humanidad misma, que se denigra al someterse a esta vejación impropia, cuando la aspiración más elevada y noble del hombre y la que garantiza su convivencia armoniosa es la confianza y no la aritmética…


DEMOCRACIA ES GENOCIDIO

Ciertamente, con la llamada democracia española, la población del país disminuye notablemente. Las cifras son verdaderamente impresionantes: Entre 1940 y 1975, es decir en un periodo de 35 años, se produjo un incremento de la población española de unos 10 millones de habitantes; siendo la cifra de inmigrantes casi inexistente o despreciable. La población pasó de 26.014.278 habitantes en 1940 a 36.012.682 en 1975.

Sin embargo, en un período de 39 años, entre 1975 y 2014, el incremento de la población ha sido el mismo, unos 10 millones de habitantes, con la particularidad de que de ellos 5 millones son inmigrantes, sin mencionar a los nacionalizados españoles, a la segunda generación de inmigrantes que nacen con la condición de españoles y a los seis millones de parados.

Por si los datos anteriores fuesen poco clarificadores el INE en su nota de prensa de 19 de noviembre de 2012, realiza una proyección de la población en 2012 y da a conocer las siguientes conclusiones:

—Las tendencias demográficas actuales llevarían a España a perder una décima parte de su población en 40 años.
—Desde 2018 habría más defunciones que nacimientos.
—El 37% de la población sería mayor de 64 años en 2052.

La población de España se cifraría en 41,6 millones, un 10% menos que en la actualidad. Sería una segunda reducción de un 10% de la población añadida a la padecida durante los últimos 39 años.

Mientras que la población mundial se incrementa hasta alcanzar en la actualidad los 7.455.568.571 habitantes. La población española disminuye a razón de un 10% cada 40 años, siendo el 10% de reducción que corresponde a los 39 años pasados sustituido por población extranjera. Conociendo estos impresionantes datos, estamos en disposición de pasar a considerar una breve reseña histórica sobre el concepto de genocidio acuñado por Raphael Lemkin.

La RAE define el término genocidio. Según la Real Academica, en su primera acepción significa: Exterminio o eliminación sistemática de un grupo social por motivo de raza, de etnia, de religión, de política o de nacionalidad.

Tras huir de la persecución nacional-socialista y encontrar asilo en los EEUU, fue el jurista judeo-polaco Raphael Lemkin quien en 1939 acuñó por primera vez el término.

A partir del sustantivo griego genos (raza, pueblo) y del sufijo latino cide (de cadere, matar) Lemkin compuso la palabra genocidio.

Lemkin definió así el genocidio en su libro El poder del Eje en la Europa ocupada publicado en 1944: La puesta en práctica de acciones coordinadas que tienden a la destrucción de los elementos decisivos de la vida de los grupos nacionales, con la finalidad de su aniquilamiento. Cuando una nación es destruida, no es la carga de un barco lo que es destruido, sino una parte sustancial de la humanidad, con una herencia espiritual que toda la humanidad comparte.

El término fue reconocido mediante la resolución 96 de 1946 de la ONU sin embargo, la presión de la Unión Soviética hizo que de la definición de genocidio se cayera la referencia a grupos políticos y de otra clase que aparecía en la resolución 96 de la ONU, salvaguardando así la política exterior estalinista durante la guerra y la posguerra. El artículo II de la convención consideró genocidio por tanto a todo acto cometido con la intención de destruir, totalmente o en parte, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso pero no político o de otro tipo, como se decía en la resolución de 1946.

Pero, ¿por qué mientras la población mundial aumenta la de España disminuye; un 10% en los últimos 39 años y con la previsión de volver a retroceder otro 10% en los próximos 40 años? hablamos en total de una cifra de 10 millones de habitantes. Por dos veces consecutivas un 10% de la población y es por eso que quiero referirme aquí a un dato que se recoge en La verdadera historia soviética; y es que: en un principio cuando el comunismo llegó al poder y da igual dónde, ya sea; Rusia, Polonia, Cuba, Nicaragua, China…, en un principio aniquilaron a un 10% de la población, es un dato concreto. no era sólo para matar a sus enemigos, no eran enemigos, se trataba de reorganizar la estructura de la sociedad, ingeniería social, los principales intelectuales, los mejores trabajadores, los mejores ingenieros, les matarían a todos y después intentarían reestructurar la nueva sociedad.

Cabe preguntarse: ¿se trata, la democracia española, de un genocidio legalizado? En nuestros días todos ensalzan la democracia, suelen decir que es la mejor forma de gobierno. ¿pero qué pasaría si en realidad todo fuese un engaño? ¿y si fuese directamente falso que la democracia sea el mejor de los sistemas de gobierno conocidos? Más aún, ¿y si lo cierto fuese que la democracia realmente es el peor de los modelos de gobierno diseñados por el hombre? ¿Y si en realidad la democracia sólo consiste en un verdadero genocidio, legalizado y consensuado por una mayoría que al final resulta ser minoritaria respecto al conjunto de la población?

Existe un fenómeno coincidente entre la democracia en España y el comunismo. Pero, ¿cómo puede ser, si en España existe la libertad para crear un partido político mediante el cual participar en la vida pública? ¿Será que la democracia está lejos de ser tan buena como la pintan? Se produce en ambos casos: democracia y comunismo, una argumentación teórica de corte científico que nos presenta ambas ideas como virtuosas sin reparar en que la puesta en práctica de las mismas conduce a desastres genocidas como el que planteamos que son consecuencia, en el caso de la democracia, del germen destructor que la acompaña desde su nacimiento: el consenso.

Cabe destacar que en las Elecciones al Reichstag de 5 de marzo de 1933 en la que estaban en juego 647 escaños, con una demografía electoral de 44.685.764 habitantes inscritos y una participación de 39.655.029, el 88,74%; mientras que la población total del país era de 66 millones de habitantes. Los resultados fueron los siguientes: 43,91% de los votos, 17.277.180, fueron al partido de Adolf Hitler, NSDAP (Partido Nacional Socialista Obrero Alemán). Fue el NSDAP el partido más votado con diferencia muy notable respecto del segundo que sólo obtuvo un 18,25% de los votos a la cabeza de Otto Wels, SPD (Partido Socialdemócrata de Alemania), seguido con un 12,32% de los votos por Ernst Thalmann, KPD (Partido Comunista de Alemania). A continuación con el 11.25% de los votos Ludwig Kaas, Zentrum (Partido de Centro) y terminando con Alfred Hugenberg, DNVP (Partido Nacional del Pueblo Alemán).

Se nos presenta en este marco al consenso como la esencia de las bondades de la democracia, sin embargo, más bien debe ser considerado como el virus corruptor que va destruyendo paulatinamente a este modelo de gobierno desde su implantación. En democracia, la pregunta clave sobre el consenso es: ¿todas y cada una de las personas con derecho de sufragio pasivo están votando en conciencia lo que es mejor para el conjunto de la población, o están votando lo mejor para sus intereses particulares con independencia de la suerte que pueda seguir el conjunto de ciudadanos bajo esta forma de gobierno? La respuesta natural a este planteamiento es que efectivamente si todos los hombres fuesen ángeles del cielo, la democracia sería el mejor de los sistemas de gobierno, el infortunio es que el hombre habita la Tierra.

En España existe el consenso, entre otros muchos, de hacer creer a los ciudadanos que el PP es un partido de la derecha, se identifica al PP con este segmento del arco político e incluso con el franquismo, sin embargo, resulta tan sencillo refutar este consenso engañoso como remitirnos al artículo segundo de los estatutos de este partido en el que se lee: el partido popular se define como una formación política de centro reformista... la realidad es que se trata de un engaño llevado a cabo por la coalición bipartidista PP-PSOE durante los últimos 39 años. De este modo nos encontramos con un arco parlamentario en el que la derecha se encuentra ausente, merced a esta suplantación, y en el que los partidos de izquierda campan a sus anchas, con el surgimiento de nuevos partidos, cada vez más de izquierda radical.

Sin embargo presentan a UPyD como un partido nuevo. Mientras que el argumento de base esgrimido por la izquierda; política, mediática, de trinchera y sociológica, para presentar al PP como partido de la derecha es la participación de Manuel Fraga como ministro durante el régimen anterior, UPyD se nos plantea como un partido nuevo a pesar de ser impulsada su creación y liderazgo por la diputada socialista en activo Rosa Díez. es decir, se utiliza una doble vara de medir que tiende siempre al interés de la izquierda predominante en este régimen. Es muy evidente que el presente se trata de un régimen de izquierda, un régimen socialdemócrata compartido por estos dos grupos bajo la sombra de la Corona, en el que se impide a toda costa la posibilidad del surgimiento de una alternativa planteada por la derecha que no interesa ni a la monarquía, ni a la izquierda ni al centro. el instrumento mediante el que se lleva a cabo la consecución de este objetivo se llama consenso.

Más irrisorio si cabe es el caso de Podemos. Un líder político llamado Pablo Iglesias, profesor de ciencias políticas de la Universidad Complutense de Madrid en la que realiza las labores de Rector el señor José Carrillo, hijo del político Santiago Carrillo, conocido en toda España por el sobrenombre de El Asesino de Paracuellos. En diálogo mantenido entre Sánchez Dragó y Pablo Iglesias, el primero pregunta a Iglesias sobre la aseveración nomen est omen —el nombre es destino—, a lo que contesta que sí que efectivamente los nombres marcan. Debe señalarse aquí para quien lo pueda desconocer que Pablo Iglesias fue el obrero tipógrafo fundador en 1879 del Partido Socialista Obrero Español y de la Unión General de Trabajadores, siendo además considerado como el padre del socialismo en España.

De este modo, ¿realmente se trata de una coincidencia casual o causal? Hablamos de drásticas reducciones de población en el territorio español que quedan a la altura de regímenes comunistas o socialistas que en el pasado produjeron exterminios en diferentes países como los antes mencionados. ¿Realmente debemos temer que la historia vuelva a repetirse o ciertamente la historia se está repitiendo con diferentes circunstancias y métodos?

J.M. Mora


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