lunes, 22 de noviembre de 2010

Matiz

Cádiz a 22 de noviembre de 2010

Se ruega con todo el respeto no confundir la “deriva marxista” con la táctica “antimelonar”, misil cognoscitivo, si se quiere, con destino a arrancar de cuajo el tronco cerebral del parásito. No, por favor, no confundir. De hecho, en lo que al que subscribe se refiere, algo en mi fuero interno clama al fusilamiento inmisericorde de todo insecto “marxistoide” y no es una ironía es un deseo cierto. ¡Santiago y cierra, España! No, no confundir la mina antitanque con el descanso del paredón.

Pueden haber sido interpretadas en un sentido indeseado por el infrascrito algunas palabras recientes, a saber: “Es posible que los devaneos ideológicos de nuestro líder no sean debidos a su ineptitud como gestor. Está cargando sobre sus espaldas y sobre su cara la pesada carga de…”, quiero aclarar que fue dicho en un tono irónico que puede haber resultado confuso. Al matizar que la carga estaba sobre su cara quizá quise referirme a la tremenda cara dura de toda dureza de la que no hay dudas.

En realidad trataba de desmantelar a riesgo de ser malinterpretado, aquello que me transmite el discurso del post-estertóreo. No se puede entender sin echar mano de DSM-IV-TR, que un ser humano sea capaz de la desfachatez desplegada sin que tenga la concepción personal de que está haciendo algo bueno, realmente, pero que nadie lo entiende. Lo que quise señalar en tono irónico es que no, que eso no es cierto; la profunda falsedad y la impostura del cadáver, su farsa. En mi opinión, quiere representar falsamente que en su fuero interno desea hacer un bien oculto tras una maraña de desaciertos que es malentendida por los profanos de la política y por los que carecen de corazón.

Toda esta es la trama de su timo personal, nada más lejos de la realidad. Sin embargo, no tenía otro medio de desvelar su verdadero talante que extremando la textura del discurso imbuido o sugestionado por la idea de que alguno de sus seiscientos asesores pudiese leer estas palabras e interpretarlas como un espaldarazo que solo pretendía dar alas en la fulminante caída para no evitar en su levantamiento la estrepitosa precipitación, de bruces, contra el muro del Aaiún; una maldad por mi parte en las que no soy diestro. El dato distintivo estaba en el empleo de la palabra: …”cara”… a la cual consideré de suficiente entidad como para que per se su utilización, con referencia al fiambre, no fuese entendida precisamente en un sentido de halago y en evitación de hacer uso de la palabra “morro”.

Por otro lado, puestos a matizar y en la consideración de que un tablón grueso en el mar sobre el que se ase un marinero sufre de cierta inestabilidad; quiero decir que al respecto de la ignominia que para el sentido más tosco puede suponer la repugnante obra de Barceló en su integridad, la crítica en la que hice mención a un determinado lienzo del insigne artista cuyo nombre no quiero recordar, iba dirigida por extensión a la “kilipintúrea”mancha de la Cúpula de la ONU a la que considero un vilipendio encubierto hacia la organización. Es el sentido de la “poda” que hábilmente utiliza el pseudo-ideólogo de izquierdas para ocultar su obsesión destructiva que nace de la incapacidad de sublimación: Erosionar la imagen de respeto hacia la ONU y por ende de todos sus manifiestos, pegando pintura en el techo con una manguera, para resaltar la caduca Alianza de Civilizaciones. Acto típico del zopenco, que ahora pretende el apoyo de las Naciones Unidas en la resolución de un conflicto sobre el que ya se ha pronunciado claramente y del cual con su postura ha incluido en la burla.

Mis excusas si alguien se puede haber sentido herido en su sensibilidad ante la visión de semejante ponzoña pictórica, quizá debí haber advertido que la imagen no era precisamente agradable para los sentidos. Espero haberme explicado aunque haya sido un poco espeso. Un abrazo para todos y que haya alivio.

Un saludo, J. M. Mora

No hay comentarios:

Publicar un comentario